Otro mito a derribar: leerse las cartas a uno mismo no da "mala suerte". Es más: es la mejor manera de aprender. El problema no es la práctica; es el autoengaño. Estas tres reglas lo evitan.
Si repites la pregunta hasta que salga lo que quieres, no estás leyendo el tarot: estás discutiendo con él. La primera respuesta es la respuesta. Anótala y vuelve al tema en unas semanas, no en cinco minutos.
Apunta las cartas y su significado general ANTES de aplicarlo a tu caso. Así el deseo no reescribe el mensaje. Releer tiradas antiguas, por cierto, es donde más se aprende.
En temas donde estás muy implicada emocionalmente (ese ex, ese conflicto), tu lectura estará sesgada sí o sí. Para eso existimos los lectores externos: no vemos mejor las cartas, vemos sin tu miedo.
Hablemos de tu caso concreto. La primera orientación por Telegram es gratuita y sin compromiso; el asesoramiento a fondo es lo único de pago.
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